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La gastronomía de México no sería la misma sin sus salsas, esas mezclas que se vierten sobre las proteínas más populares de las cocinas de este país. Una recete típica de varios lugares alrededor del país. Como la mayor parte de los platillos icónicos de México, el pipián encuentra su origen en la época prehispánica. En su libro Historia General de las Cosas de la Nueva España, el fray Bernardino de Sagahún cuenta que Moctezuma disfrutaba mucho del pipián. En Puebla se elabora el pipián verde con pepita de calabaza tostada, tomate, chile serrano, hierba santa, cilantro, epazote, cebolla y caldo; todos los ingredientes se muelen y se sirven, en la mayoría de los casos, con pollo o carne de cerdo. El pipián rojo contiene chile pasilla, clavo, pimienta, ajonjolí, tortillas tostadas, jitomate asado y el caldo de la carne. Normalmente es de cerdo, pero también puede servirse con pollo.